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No puede ser la inmensa patria de los libres
el banquete ignominioso del imperio.
No puede ser! No puede ser ya más!
Ya no puede ser más!
Tiremos del mantel y del gatillo
de todos los gritos al unísono!
Que estalle un bramido temible, todopoderoso
terminantemente libertario:
No más
banquetes
imperiales
en nuestra patria!
Comeremos codo a codo en la gran mesa tendida de punta a punta de Latinoamérica.
El banquete de los libres será la octava maravilla.
Que se procuren con el sudor de su frente,
la cena
los parásitos!
Pueden colgar macetas en la quinta avenida
sembrar su chicle, sus hots dogs,
cenar sus tristes comidas rápidas.
Que se coman el ALCA, las medallas,
las patentes de granos y de medicamentos.
Que se coman la deuda externa
de los pueblos libres.
Que coman misiles y uniformes eléctricos.
Que vacíen la heladera de Camp David,
las alacenas de los escondrijos de la cia.
Y cuando se harten de tanto plástico,
que pidan una receta al Fondo Monetario
o a la Escuela de Chicago.
Nosotros, con gusto le prestaremos el salero.
Pero ya nunca más,
no más!
el banquete del imperio en nuestra patria!
gabriel impaglione
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